Veneno

Agudizada memoria, agudizada y tallada a mi antojo.
Son muchas lagunas desde hace tiempo y no dejan de encharcarme el camino a cada paso.
Cuánto más clara es el agua más dolores de cabeza.
Que al menos no se lleve la raya el charco si me pilla de imprevisto, y si me hundo que me recoja de piratas un barco, venga Neruda y os recite "me gusta cuando callas", porque así no molestáis tanto...
Me estiro, cierro los ojos y me empiezo a pinchar con el recuerdo de cada flechazo. Cada porro fue compañero de cada lágrima, cada portazo.
Cada mañana de náuseas,
envenenados yo y todos.
Regocijada en una conciencia alterada que me exculpa de cada uno de mis errores, que contando todos y cada uno, poco a poco, resultan ser menos. Y más ameno se hace el rato si me río, si me toco, si no freno.
He de aprender a frenar (me dicen obligados a decirlo) y en el ombligo aun siento una chispa de esperanza si me enveneno de nuevo...